Como expresión marginal, en relación con la cultura
dominante, los moradores de los barrios populares, realizan un Carnaval
Cimarrón, en San Juan de Maguana, en el Sur-Oeste del país, lleno de
creación y originalidad.
Aparecen personajes únicos, como Cocoricamo,
reportado por Don Fernando Ortíz, en el carnaval de la Habana, Cuba, a
principios de siglo, compuesto básicamente por una cabeza de caballo y
las Tifuas, con un vestuario elaborado con desechos de su medio y
una impresionante máscara, la cual tiene el mayor contenido Afro-Simbólico
del país.
Hoy, manteniendo las líneas básicas originales de esta
dimensión se enriquece este carnaval con las máscaras de José Manuel Jiménez
(El Super), llenas de colorido y originalidad.