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| Foto: Gianfranco Lanzetti |
De acuerdo con la documentación existente, antes de
1520 ya había carnaval en la ciudad de Santo
Domingo, Primada de América, declarada por la UNESCO, como Patrimonio
Cultural de la Humanidad.
Si bien los carnavales de Santiago y La Vega son los más
importantes en cuanto a tradición y popularidad, el carnaval de
Santo Domingo es el centro de las
actividades oficiales, iniciándose con el acto aislado (unos días antes del
verdadero inicio del carnaval) de la coronación del Rey Califé.
En pleno apogeo colonial se celebraban los carnavales de
carnestolenda, pero también como culminación de grandes acontecimientos y
festividades religiosas, en honor a San Juan Bautista, Las Mercedes, San
Miguel, San Carlos, Corpus Christi, entre otros.
El carnaval se transforma a partir del presente siglo,
sobre todo a mediados, con los cambios socio-económicos-políticos-urbanos de
la ciudad, donde el pueblo surgirá como un protagonista fundamental.
Mientras en la calle el Conde y los clubes privados se va
a expresar el carnaval de las élites europeizadas, el Parque Enriquillo va a
convertirse en el centro del carnaval popular, de donde van a surgir una
rica cantidad de personajes, como:
- Se me muere Rebeca
- Califé
- Los Indios
- Los Africanos
- Los Ali-Baba
entre otros, donde van a particularizarse
los
Diablos Cojuelos, dentro de un proceso de mulataje y criollización.
El área principal de celebración es la amplia avenida
George Washington, a orillas del Mar Caribe, en el denominado malecón.
Allí se acondicionan plazas para numerosos eventos y la
zona se convierte en una enorme fiesta que se prolonga por varios días
(típicamente el fin de semana más cercano al 27 de febrero).
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| Foto: Gianfranco Lanzetti |
Concluye con un gran desfile por el malecón de carrozas y
comparsas de colores llamativos al ritmo de merengue, deslumbrando a los
espectadores y contagiándolos con su baile.
Hoy en día, hay carnavales para Febrero y para Agosto,
manteniendo así una tradición cultural-artística-social.